El próximo domingo 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, y en Canal Somos queremos celebrarlo con una programación repleta de historias de amor para que durante todo el día podáis disfrutar de algunos romances que nos ha dejado el cine español desde la década de los años 50 hasta la actualidad. Y coincidiendo con este especial, os dejamos una selección con otros diez títulos imprescindibles para enamorarnos, de las historias y de sus personajes.

  • La vida por delante (Fernando Fernán Gómez, 1958)

En 1958 Fernando Fernán Gómez le dio a Analía Gadé uno de los papeles más representativos de su carrera: la protagonista de La vida por delante, la primera de las dos películas (la segunda es La vida alrededor) que conforman el díptico con el que Fernando Fernán Gómez (director, actor y guionista) realizaba un fiel retrato de la España de los años 50, con sus problemas sociales incluidos, a través de la mirada de una pareja de enamorados. Curiosamente, Fernando Fernán Gómez y Analía Gadé, la pareja protagonista, estaban juntos en la vida real por aquel entonces y él llegó a dirigirla en varias ocasiones hasta finales de los años 60. En cierto modo este largometraje marcó una nueva tendencia en el cine español rompiendo la cuarta pared y hablando a la pantalla convirtiéndose a la vez en protagonista y narrador de la propia película. A la censura no le gustó por lo tanto le dieron aluna calificación muy baja y poco dinero para distribuirla comercialmente. La distribuidora que se hizo con ella alegó falta de calidad en el largometraje y decidió no distribuirla. Curiosamente, se estrenó tiempo después en el Cine Callao de Madrid y fue un gran éxito de público, ese éxito propició la segunda parte: La vida alrededor (1959).

 

  • Nueve cartas a Berta (Basilio Martín Patino, 1965)

Enmarcada dentro de la corriente que se denominó el Nuevo Cine Español (con directores como Francisco Regueiro, Mario Camus o Carlos Saura), Nueve cartas a Berta supuso uno de los mejores títulos dirigidos por Basilio Martín Patino dentro de la ficción ya que su interés solía ir hacia un cine más documental y eso se ve reflejado en la película. Con Emilio Gutiérrez Caba y Elsa Baeza como protagonistas, el director cuenta una historia basada en las cartas que se envía una pareja que vive su amor desde la distancia. Premio a la mejor ópera prima en el Festival de San Sebastián por una película, según su director, “libre para una España gris”. Gustó mucho a la gente joven y horrorizó a los críticos más mayores ya que era un ejemplo de una generación de españoles que se conformaron con la rutina añorando lo que pudo haber sido y no fue.

  • Los días del pasado (Mario Camus, 1978)

Desde sus primeras películas Mario Camus ha evidenciado cierto interés por mostrar su visión del amor. Cintas como Volver a vivir (1968) o Los pájaros de Baden-Baden (1974) hablaban de historias imposibles por diferentes circunstancias sociales o vitales. Los días del pasado se ambienta en la posguerra española y en el tema de los maquis. Una mujer viaja a un pueblo del Norte de España en busca de su marido tras años sin verle. Mario Camus escogió a Marisol (Pepa Flores) en lo que supuso un cambio en su carrera dejando atrás su faceta de niña prodigio y mostrando su lado más dramático. Junto a ella escogió a Antonio Gades que por esos años mantenía una relación sentimental con la propia actriz. Además, los dos estaban comprometidos políticamente con el Partido Comunista, al igual que Mario Camus, y también eso tuvo que ver en la elección de los protagonistas. La interpretación de Pepa Flores fue galardonada con el premio a mejor actriz en el Festival de Cine de Karlovy Vary.

  • Deprisa, deprisa (Carlos Saura, 1981)

Dentro de lo que se puede considerar el cine quinqui, que tuvo su etapa de esplendor en España a finales de los 70, hay un filme que destaca por encima del resto: Deprisa, deprisa. A Carlos Saura no le interesaba tanto centrarse en las escenas de acción características del subgénero, que también aparecen, sino que uno de sus objetivos era mostrar cómo una historia de amor comprometido puede surgir dentro de ese ambiente. La canción Me quedo contigo de Los Chunguitos sirve como leitmotiv del filme y reafirma la idea de cómo por amor se puede abandonar uno por seguir al otro. Se malentendió la película, en cierto sector de la crítica, calificándola de apología de la delincuencia juvenil cuando realmente a Carlos Saura solo le interesaban las relaciones personales entre los protagonistas. Unos protagonistas que debían conocer el entorno por el que se mueve el filme, por eso el director se recorrió barrios como el de Vallecas hasta dar con los protagonistas de la historia (Berta Socuéllamos y José Antonio Valdelomar). Ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín a mejor película en 1981.

  • Volver a empezar (José Luis Garci, 1982)

José Luis Garci dirigió en 1982 Volver a empezar, la película por la que consiguió el Oscar a mejor película de habla no inglesa, el primer Oscar de la historia del cine español que, como reconoció el director en su momento, abrió paso a que nuestro cine traspasara fronteras. En el largometraje José Luis Garci cuenta la historia de amor entre dos viejos amigos (interpretados por Antonio Ferrandis y Encarna Paso) que se reencuentran en Gijón tras muchos años sin verse. El estreno en España fue francamente mal, tanto de crítica como de público, pero el filme tuvo una segunda oportunidad tras ganar el Oscar y su carrera comercial fue considerable (más de 800.000 espectadores acudieron a las salas), tanto es así que hasta se estrenó en varios países de Latinoamérica. Curiosamente, los dos protagonistas contaban cómo el éxito de la película no había influido para nada en su trayectoria profesional: ninguno de los dos actores tuvo demasiadas oportunidades en el cine. Incluso Encarna Paso contaba que los productores no la llamaban pensando que había subido su caché tras la fama de la película.

 

  • La ley del deseo (Pedro Almodóvar, 1987)

La mirada del cine español hasta 1987 sobre la homosexualidad había tenido cierto toque provocativo, desde los filmes de Eloy de la Iglesia a la figura del típico homosexual caricaturizado en las comedias de los 70. Pedro Almodóvar, que ya había reflejado el deseo homosexual en Matador (1986), se centra en una historia de amor truncada pero al mismo tiempo también muestra un triángulo amoroso entre los personajes interpretados por Eusebio Poncela, Antonio Banderas y Miguel Molina. Curiosamente, la relación entre Eusebio Poncela y Pedro Almodóvar era muy estrecha durante la década de los 80 y eso influyó en que el cineasta manchego escribiera el papel protagonista de La ley del deseo expresamente para él. Los problemas en el rodaje entre actor y director provocaron que no volvieran a trabajar juntos. La película también marcó un punto de inflexión en la carrera del cineasta ya que decidió no depender de productores para financiar sus películas y montó su propia productora, junto a su hermano Agustín Almodóvar, El Deseo.

 

  • La buena estrella (Ricardo Franco, 1997)

Ricardo Franco dirigió en 1997 La buena estrella, una de las historias de amor más personales y complicadas que el cine español ha reflejado. Un triángulo amoroso protagonizado por Antonio Resines, Maribel Verdú y Jordi Mollá. Pese a ser originalmente un encargo que le dio el productor después de que Juanma Bajo Ulloa se cayera del proyecto, Ricardo Franco asumió el encargo de una manera muy personal y pudo retocar bastante el guion original. Para Antonio Resines, el protagonista, supuso un cambio totalmente de registro y eso le valió su primer Goya a mejor actor protagonista. Para Maribel Verdú, la confirmación de que es una gran actriz dramática pese a que, de primeras, Ricardo Franco no la quería en la película por su imagen y fue la actriz quien habló personalmente con el director para convencerle; lo mismo le ocurrió a Jordi Mollá a quien le habían ofrecido el papel protagonista pero él decidió y se empeñó en escoger el papel del amante. Durante la temporada de premios el largometraje destacó bastante: seleccionada para el Festival de Cannes ganó uno de los premios del Jurado; en los Premios Goya se alzó con cinco estatuillas (mejor película, dirección, guion, actor y música) y en el Festival de Mar de Plata dos premios: el de dirección y el de actor ex aequo para Antonio Resines y Jordi Mollá.

 

  • Los amantes del círculo polar (Julio Médem, 1998)

Tras dirigir tres películas de un universo muy personal Julio Médem decidió realizar un filme más comercial, más para el gran público. Con un guion propio cuenta la historia de amor, secreta y complicada, de dos chicos (Ana y Otto) desde que son pequeños hasta que cumplen veinticinco años en un ambiente marcado por la pérdida del realismo y la defensa del azar como motor de las vidas de los protagonistas. Julio Médem escogió a dos promesas del cine, Fele Martínez y Najwa Nimri, con los que nunca había trabajado, para protagonizar una historia que escribió después de divorciarse en la vida real.  Pese a que su cine requiere una atención mayor por parte del espectador el filme tuvo muchísimo éxito tanto en el apartado de público (en España recaudó más de dos millones y medio de euros) como en la crítica (fue muy bien acogida en los Festivales de Venecia donde compitió en Sección Oficial como en el Festival de Sundance). En los Premios Goya tan solo ganó en el apartado de música (para Alberto Iglesias) y en mejor montaje, quedándose sin premio Najwa Nimri, nominada a mejor actriz.

 

  • Sobreviviré (Alfonso Albacete y David Menkes, 1999)

El tándem formado a mediados de los 90 por Alfonso Albacete y David Menkes dio un giro en 1999 cuando se alejaron de la comedia y escribieron, junto a Lucia Etxebarria, el guion de Sobreviviré: una historia de amor entre  Marga (Emma Suárez), una chica que ha perdido a su novio en un accidente, e Iñaki (Juan Diego Botto), un joven homosexual. Curiosamente parece ser que los guionistas se basaron en sus propias vidas: Alfonso Albacete, uno de los directores, había tenido una relación con una chica siendo él gay y Lucia Etxebarria se había casado con un hombre homosexual. Cuenta Emma Suárez que el rodaje fue muy complicado y acabó bastante harta ya que solo tenía tiempo para dormir (su personaje aparecía en casi todas las escenas de la película). Con una recaudación de más de cuatro millones de euros y un millón de espectadores, el filme fue uno de los éxitos del año en España; a pesar de las cifras y del entusiasmo del público, en la temporada de premios no destacó.

  • Carmen y Lola (Arantxa Echevarria, 2018)

Arantxa Echevarria escribió y dirigió en 2018 Carmen y Lola, una de las historias de amor entre dos chicas más aplaudidas en España en los últimos años. Retrata los duros momentos entre Carmen (Rosy Rodríguez) y Lola (Zaira Romero), dos chicas gitanas que se enamoran y deben vivir su amor casi en la oscuridad. Para la elección del casting se optó por rostros poco conocidos, casi no profesionales, otorgando así más veracidad al relato e intentando así acercarse al tono documental. Pese a ser una ópera prima el Festival de Cannes la seleccionó para su Quincena de Realizadores y obtuvo ocho nominaciones en los Premios Goya de los que se alzó con dos: mejor dirección novel y actriz de reparto (Carolina Yuste). En taquilla recaudó casi medio millón de euros para una película modesta que incluso fue criticada por asociaciones gitanas feministas.

 

Después de este repaso por algunas de las mejores historias de amor rodadas en España os recordamos que el domingo 29 de septiembre no os podéis perder la programación especial que hemos preparado en Canal Somos con motivo de la celebración del Día Mundial del Corazón.