Llegó tarde, pero finalmente llegó. En 2016 la Academia de Cine reconocía la contribución de Mariano Ozores a nuestro cine otorgándole el Goya de Honor. Porque las venas de Mariano Ozores están cargadas de pasión por el espectáculo. El apellido Ozores es la tarjeta de presentación de una estirpe de artistas volcados con el teatro, el cine y la televisión. Cuatro generaciones que han pisado tablados, rodajes y platós televisivos. Sus hermanos, José Luis Ozores y Antonio Ozores han visto como Emma Ozores y Adriana Ozores han cogido el testigo perpetuando el compromiso de la familia con la cultura; esta última con dos hijos (Mariano y Pelayo) que también están siguiendo el mismo camino.

  1. Sus influencias

Quizá una de las mayores influencias del director madrileño ha sido Charles Chaplin y el cine mudo, aquel basado y caracterizado por el gag visual. También su cine encontró una fuente inagotable de inspiración en la comedia de enredos norteamericana, la que salpica sus tramas de situaciones hilarantes. La confusión como un vehículo imprescindible para hacer estallar la carcajada vive en todo el metraje de Cuatro mujeres y un lío. Otros maestros del humor como el grupo británico Monty Pithon también fueron decisivos en su última etapa como director de comedia.

  1. El optimismo

Muchas de las películas del director abogan por la búsqueda de una España alegre, en la que el sentido del humor deja atrás las penurias de la posguerra. Muchas de las películas de Ozores son cuadros en movimientos de una España que se refugiaba en el humor y en la picaresca para buscar nuevas realidades, para combatir un presente bastante gris. Y entre pillos anda el juego en Agítese antes de usarla.

  1. Su carácter enciclopédico

Porque su costumbrismo es puro reflejo de la España de los 50 y los 60. La aparición y consolidación de la clase media, el turismo y su boom, las progresivas licencias que el aperturismo del régimen regalaba a la sociedad española, la emigración a las ciudades y el conflicto rural-urbanita son solo algunas de las señas de identidad de su filmografía. Bueno prueba de este último recurso es Jenaro el de los 14.

  1. Su elenco de actores habituales

La galería es superlativa. Los grandes de la comedia han trabajado con él y se han convertido en sus talentos recurrentes. Desde José Luis López Vázquez, cuyo binomio con Gracita Morales es historia de nuestro cine, hasta pesos pesados como Paco Martínez Soria, Lina Morgan o Alfredo Landa, que junto al director llevó a otro nivel ese subgénero tan conocido por todos como es el “Landismo”. Pero si existe una pareja cuya trayectoria está obligatoriamente ligada a la de Mariano Ozores, esa es la formada por Andrés Pajares y Fernando Esteso. Parejas con química indiscutible que este mes se reencuentran en Cómo está el servicio ( viernes 25 a las 16:33) y Yo hice a Roque III.

  1. El erotismo

Especialmente presente en las producciones de finales de los 70 y comienzos de los 80. La España de la transición vivió en nuestras salas una ola de películas que hacían del erotismo del destape uno de sus mayores reclamos. Se acababa eso de cruzar la frontera francesa para tener acceso a películas con alto contenido erótico. Nuestro cine se vio invadido por decenas de títulos que incorporaban el desnudo femenino a su comedia, y en esto los antes citados Pajares y Esteso no han tenido rival. Prueba de ello es la descacharrante Padre no hay más que dos.

  1. La parodia

No solo el archiconocido agente secreto británico fue blanco de sus parodias, también el descubrimiento de América o los mosqueteros de Dumas sufrieron locas revisiones a manos de Mariano Ozores a principios de los 80, coincidiendo con la llegada a las salas de medio mundo del fenómeno Monty Pithon. El director dejaba atrás la parodia del españolito empeñado en ser ciudadano europeo para acercarse a episodios más universales, sin perder sus señas de identidad. Y el lejano Oeste no iba a librarse de esta lectura, en la popular Al este del oeste.

  1. Sus horas bajas

Llegarían a mediados de los 80 y principios de la década de los 90 con una sociedad un poco fatigada del mismo esquema y con su vista puesta en nuevos géneros. El cura ya tiene hijo es un ejemplo del comienzo del final del éxito de su “estilo clásico”, un ocaso rubricado con el estreno de dos comedias para la televisión: Taller Mecánico y El sexólogo. Aunque la primera se libró del escarnio, El sexólogo fue tachada de machista y retirada de la programación de TVE tras la emisión de sus dos primeros episodios.

Cerca de 100 largometrajes y un reconocimiento tardío pero tremendamente justo para uno de los dinamizadores de la comedia española, un director irrepetible que robó las penas de todo un país para regalarle carcajadas y cine de pura evasión. Un director que vive en el Olimpo particular de Somos.